29 de julio de 2016

¿Un tranvía ruso, en el río Turia?

Puede parecer una broma, pero no lo es, desde 1888 hasta 1893 los valencianos pudieron disfrutar de un peculiar sistema de transporte tranviario para acceder a la feria de julio.

Los compañeros de la Revista Valenciana de Estudios Históricos han realizado, con motivo de la feria de julio, un estupendo trabajo sobre los accesos a dicho evento, muy bien documentado que se puede consultar pinchando aquí. En el trabajo, también editado en la prensa local, por falta de espacio, los compañeros no han podido extenderse sobre este peculiar y desconocido sistema de transporte, por lo que veamos su historia.

Rampa del lado del llano del Remedio

El 3 de mayo de 1888 Eustaquio Rodríguez de Vega solicita la instalación de un tranvía portátil llamado “Ruso” en el lecho del rio Turia para acceder a la feria de Julio. La ubicación sería en la baranda del rió recayente al llano del Remedio terminando su recorrido en la opuesta con viajes de ida y vuelta.

Como motor no se utilizaba la tracción animal ni mucho menos la eléctrica, sino la gravedad, ya que el sistema se basaba en dos pendientes en el principio y fin y un sistema de contrapesos para hacer circular los convoyes. Este era lanzado desde la pendiente circulando por el lecho del río con tan solo la fuerza de la gravedad, terminando su recorrido en el pretil opuesto a la altura del lecho y una vez desalojados los pasajeros, elevado por un sistema de contrapesos a la altura del pretil para ser lanzado de vuelta.

El sistema de vía sobre el que circularía los coches de pasajeros sería el tranviario de un metro de separación entre carriles en sesión de 11 de mayo de 1888 la comisión de Caminos del Ayuntamiento no ve claro el sistema de raíles y frenado, suponiendo que el sistema no es seguro por lo que solicita explicaciones al peticionario de la concesión y que un ingeniero industrial revise los coches de pasajeros para afirmar su seguridad. El director de la comisión de Caminos del Ayuntamiento, Casimiro Meseguer firma el acta de la reunión.

Informado el peticionario que una vez instalado debería someterse a las pruebas técnicas que prescribiera el Ayuntamiento, el 19 de mayo de 1888, José María Sales, alcalde de Valencia, autoriza la instalación del Tranvía. Las obras comenzaron y el 13 de julio de 1888 quedaron terminadas las obras del tranvía ruso y al día siguiente los técnicos municipales realizaron su trabajo de inspección.

Por su informe, sabemos que los raíles de tipo Vignol estaban apoyados sobre largueros de madera apoyándose estos sobre caballetes empotrados en el terreno y de una altura de metro y medio en el tramo horizontal del trazado. Para el comienzo del viaje se elevaba el coche desde el lecho del rio a la altura del pretil, se cargaba el pasaje y se lanzaba por la rampa siendo la gravedad la encargada de impulsar el convoy.

Hasta aquí todo parecía correcto pero los técnicos  denotan que los carriles no poseían continuidad entre ellos ya que no se habían instalado eclisas y dudaban que la vía soportara el paralelismo necesario al carecer de tirantes transversales entre los carriles. Respecto a los coches de pasajeros indican que carecen de hierros acodados acoplados al carril para evitar descarrilos tal y como el peticionario exponía en su petición.

Rampa del lado del llano del Remedio

En resumidas cuentas, desaconsejan su explotación por falta de seguridad y a 17 de julio de 1888 comunican su decisión a Eustaquio Rodríguez. Raudo y veloz, el peticionario solicita al día siguiente la puesta en marcha y para solucionar los problemas de seguridad indica que en vez de usar la fuerza de la gravedad, lo que produciría un gran impulso, se utilizaría la “tracción humana” en todo el recorrido, evitando las pendientes.

El 20 de julio de 1888 los ingenieros municipales dan el visto bueno a la nueva forma de tracción indicando que la velocidad sea moderada y que los encargados de empujar o arrastrar el convoy nunca lo “suelten” y el 21 de julio se da por enterado Eustaquio Rodríguez de la resolución y comienzan los viajes por el tranvía ruso para que los valencianos pudieran acceder a la feria de julio por un coste de 5 céntimos de peseta el viaje.

Este sistema de transporte no era el único, ya que desde 1886 para la feria de julio el Ayuntamiento subvencionaba con 500 pesetas la instalación de una pasarela de madera para el acceso a la feria, el cual una vez instalado también cobraba peaje por su paso, por lo que el tranvía representaba una modernidad que los valencianos prefirieron al simple paso por una pasarela.

Rampa del lado del llano de la Alameda

Al año siguiente el 16 de mayo de 1889 Salvador Feo Ferrándiz en nombre de Eustaquio Rodríguez solicita la instalación del tranvía portátil llamado ruso y el 5 de junio se autoriza la instalación pero subsanando los problemas técnicos del año pasado, entre ellos el eclipsado de railes, el sistema anti descarrilamientos y las rampas, pueden ser utilizadas para impulsar el coche de pasajeros y por fin dejar de usar la “tracción humana”.

El 11 de junio el Ayuntamiento da su visto bueno y comienza la instalación, dándole una alegría al concesionario y no es otra que suprimirle los arbitrios municipales en reconocimiento a que el tranvía ruso no percibía las 500 pesetas de subvención que si percibía la pasarela de madera y el 16 de julio de 1889 queda instalado de nuevo el tranvía ruso para disfrute de los valencianos que por los mismos cinco céntimos del año pasado podían acceder a la feria de julio de una manera original.

Llegados a 1890 es Enrique Rodríguez Pastor quien el 26 de junio de 1890 solicita la instalación del tranvía ruso. En la petición descubrimos una novedad en esta historia y no es otra que Eustaquio Rodríguez de Vega no era el diseñador del tranvía, sino el capitalista inversor que los años anteriores había procedido a su explotación siendo Enrique Rodríguez Pastor el diseñador del tranvía ruso. Parece ser que al tercer año, el capitalista inversor se había cansado de la explotación cediéndosela a su diseñador.

Sin embargo no tuvo suerte el diseñador del tranvía ruso ya que el 7 de julio de 1890 renuncia a instalar el tranvía ruso, siendo la causa que la feria de julio no se realizó en su ubicación habitual.

Rampa del lado del llano de la Alameda

En 1891 Eustaquio Rodríguez de Vega vuelve a tomar el control del tranvía ruso y el 30 de junio de 1891 solicita su instalación. Experiencia y conocimiento del sistema no faltaban y los técnicos del Ayuntamiento pasaron una inspección para verificar que el material no acusaba los cuatro años de vida. Siendo satisfactoria dieron el visto bueno a la instalación el 9 de julio de 1891 y el 20 de julio de 1891 retornaron los valencianos la peculiar tradición de lanzarse al rio en un tranvía ruso para acceder a la feria de julio por cinco céntimos.

No se tiene constancia documental de que 1892 contase con el tranvía ruso en la feria de julio pero el 23 de mayo de 1893 Bautista Ferrándis en representación de Eustaquio Rodríguez de Vega solicita la instalación de nuevo del tranvía ruso. El sistema era ya tan conocido para los técnicos municipales que tres días después el 27 de mayo de 1893 dan el visto bueno a la instalación.

Sin embargo este año no se instaló el tranvía ruso ya que la competencia de la pasarela de madera acabó ganando la partida al tranvía. Enrique Real y compañía, el 7 de junio de 1893 presentan su solicitud de instalación de la pasarela de madera y el 22 de junio el Ayuntamiento da su visto bueno. La pasarela provisional de madera tenía 2,05 metros de ancho y recorría el trazado paralelo del tranvía ruso desde uno a otro petril comunicando el llano del Remedio con la Alameda y entrada a la feria de julio. El puente contaba con comodidades como la iluminación y el coste del peaje era similar al tranvía, cinco céntimos.

Único coche de pasajeros que tenía esta corta linea tranviaria.

Desconocemos las maniobras comerciales entre Eustaquio Rodríguez y Enrique Real y Compañía, no son difíciles de imaginar, pero el 8 de julio de 1893 presentan ambos, de manera conjunta, un escrito en el que solicitan que se instale la pasarela de madera en favor del tranvía ya que consideran que el primero es más cómodo y seguro para los asistentes a la feria de julio.

El 10 de julio de 1893 el Ayuntamiento da el visto bueno a la instalación de la pasarela y la no instalación del tranvía por lo que a partir de ese año, los valencianos accedieron a la feria de julio a través de la “tracción humana” por una simple pasarela y dejaron de lado la peculiar “tracción por gravedad” del sistema que utilizaron en años anteriores.

Como curiosidad, el maestro carpintero encargado de la construcción y mantenimiento de la pasarela era Celedonio Albiach Ros cuya carpintería estaba situada en la calle Pelayo número 5 bajo. La pasarela era tan provisional como el tranvía ruso y perduró hasta 1908 en que se emplazó por última vez dando paso a la pasarela de la Exposición Regional de 1909.



 En la anterior fotografía, según los compañeros de la Revista Valenciana de Estudios Históricos se puede apreciar el hueco que dejaron los sillares de la escalinata de la pasarela de madera aunque personalmente opino que bien pudieran haber pertenecido al tranvía ruso, así como la fotografía siguiente, en la cual por el tipo de construcción en el tranvía, con pilotes elevados metro y medio sobre el lecho, bien podría ser también del tranvía ruso, la única fotografía existente, que se sepa.

Valence. Panorama pris du pont de la mer. J.Lévy et Cie. 1888. Revista Valenciana de Estudios Históricos


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Caminos de ferro by Francisco Pons Lopez is licensed under a Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 4.0 Internacional License.

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